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EE. UU.: estudio examina conexiones entre extremistas y militares

Un nuevo vistazo a militares y exmilitares en Estados Unidos vinculados con complots extremistas refleja que el número se ha triplicado, debido en gran parte a una serie de recientes eventos como el asalto al Capitolio el 6 de enero, que ayudó a movilizar a los extremistas en general.

Los analistas del Consorcio Nacional para el Estudio del Terrorismo y Respuestas al Terrorismo (START) de la Universidad de Maryland, divulgado el miércoles, observó a 354 individuos con antecedentes militares acusados o declarados culpables de actos criminales relacionados con la ideología extremista.

El estudio encontró que el número de casos promedio saltó desde seis por año desde 1990 a 2010 a casi 21 casos por año en la última década. El aumento fue impulsado más que nada por repuntes en 2017, 2020 y 2021.

“Cada uno de estos años estuvieron marcados por asuntos que movilizaron números comparativamente grandes de extremistas estadounidenses”, dice el estudio. “Entre ellos el desfile de Charlottesville en 2017, la pandemia de COVID-19, las protestas por justicia racial, la elección presidencial en 2020 y el incidente en el Capitolio del 6 de enero de 2021”.

El documento encontró que de todos esos eventos, el mayor impulsor fue el asedio al Capitolio por simpatizantes del entonces presidente Donald Trump que trataron de prevenir la certificación electoral del demócrata Joe Biden.

Casi el 15% de los 563 que enfrentan cargos relacionados con el asedio tienen conexiones con los militares, aunque los análisis dicen que la gran mayoría ya no estaban en activo en ese momento.

El estudio de START concluyó además que más del 78% de aquellos con antecedentes militares relacionados con complots extremistas ya no servían en los militares cuando se radicalizaron o fueron arrestados.

Un soldado estadounidense monitorea un puesto de combate en Afganistán, el 18 de septiembre de 2009. Un esfuerzo para rastrear el extremismo dentro del ejército estadounidense se enfrenta a obstáculos, según un nuevo informe.Un soldado estadounidense monitorea un puesto de combate en Afganistán, el 18 de septiembre de 2009. Un esfuerzo para rastrear el extremismo dentro del ejército estadounidense se enfrenta a obstáculos, según un nuevo informe.
El Pentágono enfrenta desafíos significativos en esfuerzo antiterrorismo interno
Un organismo recién creado para rastrear el extremismo entre los militares ya está en problemas pues en el proyecto de presupuesto presentado por el presidente Joe Biden no se le asignan suficienes fondos para cumplir su tarea, según un informe.

“La mayoría de los extremistas en Estados Unidos no tiene antecedentes militares”, dijo Michael Jensen, uno de los autores, en una declaración sobre los resultados del reporte.

“De aquellos que los tienen, la mayoría de los individuos en nuestros datos se radicalizaron después de salir del fuero militar. O sea, cuando hablamos de sobre extremistas con antecedentes militares, es principalmente un problema entre veteranos”.

Consistente con reportes anteriores

Los resultados del nuevo análisis de START parecen ser consistentes con otros reportes anteriores sobre extremismo en las filas de los militares de Estados Unidos.

Una investigación del Centro para Estrategia y Estudios Internacionales (CSIS) publicada en abril encontró que el número de militares activos o reservistas involucrados en esos complots terroristas es pequeño, pero está en alza.

“Los datos deben servir como una advertencia”, escribió CSIS. “Estos retos persistirán porque las redes extremistas tratan de insertar a sus miembros entre los militares y las agencias de policía, y reclutar a personal en servicio y retirado”.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, ha señalado como una prioridad la lucha contra el extremismo entre las filas. En abril, emitió un memorando en que anunció cambios inmediatos para prevenir que grupos extremistas se infiltren en los militares y también entrenamiento para el personal que se prepara a regresar a la vida civil.

“La vasta mayoría de los que sirven en uniforme y sus colegas civiles lo hacen con gran honor e integridad, pero cualquier comportamiento extremista en la fuerza puede tener un impacto muy grande”, escribió Austin.

Funcionarios del Pentágono dicen que tienen pruebas de que grupos extremistas han tratado de infiltrar los servicios militares y reclutar a miembros activos.

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